La energía dejó de ser un tema exclusivamente técnico para convertirse en una decisión estratégica. En un contexto de tarifas crecientes y mayor presión sobre los costos operativos, la Provincia de Buenos Aires dio un paso clave al aprobar el Reglamento de Generación Distribuida Comunitaria, habilitando que distintos usuarios puedan generar energía renovable de manera conjunta bajo un marco normativo claro y operativo.
Esta regulación marca un punto de inflexión: ya no se trata solo de instalaciones individuales, sino de una herramienta concreta para que empresas, el agro, PyMes, consorcios, instituciones y municipios puedan compartir generación, optimizar consumos y obtener beneficios económicos reales.
¿Qué es la Generación Distribuida Comunitaria?
La Generación Distribuida Comunitaria permite que dos o más usuarios con suministros eléctricos independientes, atendidos por una misma distribuidora, se asocien para producir energía eléctrica renovable en conjunto. La instalación puede ubicarse en un punto de suministro existente o en uno nuevo, siempre dentro del área de concesión de la distribuidora correspondiente, y debe contar con una potencia instalada mayor a 10 kW.
La energía generada se destina principalmente al autoconsumo, y los excedentes se inyectan a la red de distribución, generando créditos económicos que se asignan a los integrantes de la comunidad según el acuerdo establecido.
En términos prácticos, se trata de un esquema que democratiza el acceso a la energía renovable, permitiendo alcanzar escalas que muchas veces no son viables de manera individual.
Un marco regulatorio claro y previsible
Uno de los principales valores de esta normativa es la certeza jurídica y operativa que ofrece. El reglamento define con precisión:
- Los requisitos técnicos de instalación y conexión.
- Los esquemas de medición y facturación.
- La forma en que se calcula y acredita la energía inyectada.
- Las responsabilidades de usuarios, distribuidoras y organismos de control.
La conexión se realiza bajo estándares técnicos equivalentes a los de la generación distribuida individual, con equipamiento homologado, profesionales habilitados y estudios de factibilidad previos. Además, la normativa establece que las distribuidoras no pueden exigir cargos de conexión injustificados, facilitando el acceso a la red.

Cómo se refleja el beneficio en la factura eléctrica
El esquema de compensación es económico, no energético. Es decir, la energía excedente inyectada a la red se valoriza en dinero y se acredita en la factura eléctrica de los usuarios participantes.
La facturación contempla:
- El consumo real de energía demandada de la red.
- El descuento del valor económico de la energía inyectada, aplicado antes de impuestos.
- El mantenimiento de los cargos estructurales del sistema eléctrico.
Este mecanismo aporta transparencia y previsibilidad, elementos clave para evaluar el impacto económico de la generación renovable en el mediano y largo plazo.
Beneficios fiscales que mejoran la ecuación económica
La normativa se complementa con los beneficios previstos en la Ley Provincial 15.325, a los que se accede mediante la inscripción en el Registro de Usuarios-Generadores de Energía Renovable (RUGER).
Una vez emitido el certificado correspondiente, se habilitan exenciones impositivas provinciales, entre ellas:
- Exención del Impuesto sobre los Ingresos Brutos para la energía inyectada.
- Exención del Impuesto de Sellos en los contratos de generación distribuida.
Estos incentivos se aplican por un plazo mínimo de 12 años, prorrogables, y tienen un impacto directo en la reducción de costos y en la mejora del retorno de la inversión.
¿Por qué esta oportunidad es relevante hoy?
Porque combina tres factores que rara vez se alinean:
- Necesidad real de reducir costos energéticos.
- Tecnología madura y disponible, especialmente en generación solar.
- Regulación clara y vigente, con incentivos concretos.
La Generación Distribuida Comunitaria no es un concepto experimental ni una prueba piloto: es un instrumento operativo, pensado para proyectos de escala media, replicables y sostenibles en el tiempo.
Un paso concreto hacia la transición energética
Este nuevo marco permite avanzar hacia una matriz energética más descentralizada, eficiente y participativa. Al mismo tiempo, brinda a los usuarios la posibilidad de transformar la energía en un activo, mejorar su competitividad y acompañar la transición energética con impacto real.
Para organizaciones que evalúan incorporar energía renovable, el contexto normativo actual en la Provincia de Buenos Aires abre una ventana de oportunidad clara y medible.
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